Por qué el pasivado electroquímico es el método definitivo para restaurar la resistencia a la corrosión en aceros inoxidables soldados.
El acero inoxidable no es inoxidable por sí mismo: su resistencia depende de una película nanométrica y transparente de óxido de cromo (Cr₂O₃). Durante la soldadura TIG, las temperaturas superiores a 800°C rompen esta capa y generan la conocida coloración térmica (heat tint), rica en óxidos de hierro que propician la corrosión galvánica y por picado.
El proceso electroquímico realiza una doble función en simultáneo: la corriente alterna combinada con el electrolito remueve electrostáticamente el hierro libre superficial y activa termodinámicamente la unión del cromo con el oxígeno, regenerando la capa pasiva de forma instantánea.
Especificación estándar internacional para tratamientos químicos de pasivado en piezas de acero inoxidable. Establece los métodos de ensayo de aceptación como la prueba de inmersión en sulfato de cobre, ensayo de cámara de niebla salina y lecturas redox superficiales.
Nuestros equipos garantizan que las piezas procesadas alcancen potenciales electroquímicos superiores a +300 mV, superando los umbrales de aceptación de la norma.
El estándar para equipos de bioprocesamiento e industria higiénica alimentaria y bioprocesadora bromatológica. Dictamina rugosidades superficiales estrictas (Ra < 0.4 µm) y la prohibición expresa de contaminaciones ferrosas en soldaduras de cañerías de proceso.
Mediante el electropulido electroquímico se eliminan microrugosidades y microvalles donde podrían alojarse colonias bacterianas o biofilms.